Imaginar(se) diferente: creatividad, emprendimientos y el pulso humano del futuro
- Sofía Arango
- 5 ago
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“La creatividad es la inteligencia divirtiéndose.” — Albert Einstein
Hay una chispa que se enciende cuando hacemos algo que nos nace de adentro. Una pulsión vital, casi ancestral, que nos mueve a crear: pintar, escribir, cocinar, bordar, grabar un video, moldear con las manos lo que aún no existe. En ese acto, más que producir, nos descubrimos. La creatividad no es un accesorio del alma; es su lenguaje más íntimo.
Y sin embargo, durante mucho tiempo se le confinó al terreno del arte o la infancia, como si fuera un lujo o una distracción. Hoy, sabemos que no solo es esencial para el bienestar humano, sino también para el trabajo, la innovación y el cambio social. El Future of Jobs Report 2023 del Foro Económico Mundial posiciona la creatividad entre las tres habilidades más relevantes para el futuro laboral1. No es casualidad: en tiempos de automatización, imaginar lo nuevo es un acto profundamente humano y revolucionario.
En mi camino de cualificación profesional, he tenido la fortuna de desarrollar y acompañar proyectos creativos junto a personas que también desarrollan su vida profesional: emprendimientos y propuestas creativas que nacen del deseo de decir algo propio al mundo. Lo que he aprendido es que estas iniciativas no solo nutren su autoestima o su alegría, sino que también fortalecen habilidades clave en su día a día laboral: pensamiento crítico, resiliencia, autonomía, capacidad de conexión, tolerancia al error, gestión del tiempo, enfoque y lo más importante de todo es que les da un sentido a sus vidas.
Adobe lo confirma en su estudio Future of Creativity: más del 65% de los creadores afirman que sus proyectos personales les aportan motivación y bienestar también en sus trabajos formales2. Y el Journal of Positive Psychology ha demostrado que realizar actividades creativas cotidianas mejora significativamente el estado de ánimo y el bienestar emocional en los días siguientes3. No se trata solo de productividad, sino de presencia, de sentido.
Por eso, como organizaciones, podemos elegir. O seguimos viendo la creatividad como algo externo al mundo laboral, o la integramos como parte viva de nuestros equipos, reconociendo que quienes crean también están mejor preparados para colaborar, adaptarse y transformar. En Impact Hub esto cobra aún más valor, porque habitamos un ecosistema donde lo posible se construye desde lo colectivo y lo humano.
A veces, lo más transformador que puede hacer una organización es dar permiso para imaginar. Escuchar lo que las personas traen desde sus pasiones, darles un espacio para compartirlo, y comprender que cada bordado, receta o canción es también una semilla de liderazgo, innovación y cultura.
Porque al final, la creatividad no es solo una habilidad para el trabajo: es una forma de ser en un mundo complejo y dinámico.
Referencias:
World Economic Forum – Future of Jobs Report 2023 ↩
Journal of Positive Psychology – Creative activity and flourishing ↩
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